Documento de protección contra explosiones: qué debe contener y cuándo se queda viejo

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Instalación industrial exterior con estructuras metálicas y tuberías.
Foto: PEO ACWA · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

En una gasolinera, una carpintería con aspiración de polvo o un depósito de combustible, el papel que más se pide en una inspección no es el proyecto: es el documento de protección contra explosiones. Muchas empresas creen que lo tienen porque conservan el proyecto de la instalación. No es lo mismo.

Qué es, en una frase

El artículo 8 del Real Decreto 681/2003 obliga al empresario a elaborar y mantener actualizado un documento que demuestre que los riesgos de explosión están evaluados y controlados. Se llama documento de protección contra explosiones y es responsabilidad de la empresa, no del instalador.

El mismo artículo enumera lo que debe reflejar, y conviene leerlo literal porque es la lista que se comprueba:

Cuándo se hace y cuándo se queda obsoleto

El texto es explícito: el documento se elabora antes de que comience el trabajo y se revisa siempre que haya modificaciones, ampliaciones o transformaciones importantes en el lugar de trabajo, en los equipos o en la organización del trabajo.

Ahí está el problema real que vemos en las islas. Muchas instalaciones tienen un documento de 2018 y desde entonces han cambiado la línea de envasado, han metido un depósito nuevo, han subcontratado la limpieza o han cerrado una nave y abierto otra. El papel existe; el documento está caducado de facto.

Tres señales de que toca revisarlo:

  1. Cambió el producto que se manipula (otro disolvente, otra harina, otro combustible).
  2. Cambió la ventilación o se cerró un cerramiento que antes era abierto.
  3. Entran empresas externas a trabajar de forma habitual en la zona de riesgo.

Quién lo firma

El empresario es el obligado. En la práctica lo redacta un técnico competente, porque hace falta clasificar zonas con criterio técnico: las normas de referencia son la UNE-EN 60079-10 para gases y vapores y la UNE-EN 60079-10-2 para polvo.

Aquí conviene ser claro con lo que hacemos y lo que no: LEWAL ejecuta la instalación eléctrica conforme al proyecto y a la clasificación de zonas que fija el técnico competente. No redactamos el documento de protección contra explosiones ni el proyecto. Si tu empresa no tiene ese documento, el primer paso es encargarlo; la instalación eléctrica viene después, y sin él cualquier presupuesto va a ciegas.

Los tres papeles que van juntos

En una instalación ATEX se piden tres cosas distintas y se confunden todo el tiempo:

Papel Qué demuestra Quién lo emite
Documento de protección contra explosiones Que la empresa evaluó el riesgo, clasificó zonas y definió medidas El empresario, con técnico competente
Proyecto o memoria técnica de la instalación eléctrica Que la instalación está diseñada conforme al REBT y a las zonas Técnico titulado
Declaración de conformidad y manual de cada equipo Que el equipo es apto para la zona donde está montado El fabricante

Falta uno de los tres y la instalación no está documentada, aunque funcione.

Señalización y coordinación: dos detalles que se olvidan

El artículo 7 exige clasificar las zonas y señalizar los accesos a las áreas donde pueda formarse una atmósfera explosiva en cantidad peligrosa. La señal es triangular, amarilla con letras y bordes negros, con al menos el 50 % de la superficie en amarillo.

El artículo 6 añade la parte que más se incumple cuando hay subcontratas: si en el mismo lugar de trabajo intervienen trabajadores de varias empresas, el titular del centro coordina las medidas de protección y lo precisa en el documento. Contratar a una empresa de mantenimiento no traslada la responsabilidad: la coordina.

Qué preguntar antes de pedir presupuesto

Si tienes una zona ATEX y quieres reformar o ampliar la instalación eléctrica, llega con estas cuatro respuestas y el trabajo se hace bien a la primera:

  1. ¿Existe documento de protección contra explosiones vigente? ¿De qué fecha?
  2. ¿Qué zonas hay clasificadas y con qué norma se calcularon?
  3. ¿Qué equipos están montados en cada zona y qué categoría tienen?
  4. ¿Ha cambiado algo desde el último documento?

Con eso se puede presupuestar. Sin eso, cualquier instalador serio te va a pedir que lo resuelvas antes, y con razón.

Para terminar

El documento de protección contra explosiones no es burocracia: es la prueba de que alguien pensó dónde puede haber una atmósfera explosiva y qué se hizo al respecto. Si la instalación cambió y el documento no, lo que tienes es un papel, no una protección.

Fuentes

Si tu local o tu nave tiene una zona clasificada y la instalación eléctrica tiene que adaptarse, cuéntanos el caso: atendemos Gran Canaria y Tenerife. También puedes ver cómo trabajamos en instalaciones ATEX.